Una semana aprendiendo a dormir de otra manera
Hoy hace justo una semana que empezamos el destete nocturno con Aritz. Son muchas las preguntas que me hacéis —por qué, cómo lo estamos haciendo o si llora— y la mejor manera que se me ocurre para contarlo es compartir nuestro proceso noche a noche.
Por qué decidimos empezar
Alba y Lia iban a empezar el colegio y necesitábamos recuperar horarios estables de sueño y comidas. Su padre y yo sentíamos que había llegado el momento: llevábamos mucho tiempo sin dormir bien y necesitábamos descansar.
Sabemos que destetar no garantiza dormir más, pero con Lia coincidió con el momento en que empezó a dormir toda la noche. Para mí, el papel del padre es muy importante en este proceso y decidimos implicarnos los dos.
Nuestra idea era mantener el pecho a demanda durante el día y conservar la toma de buenas noches. Una vez dormido, intentaríamos no ofrecer más pecho hasta el día siguiente. También cambiamos nuestros lados de la cama para que su padre quedara junto a Aritz.
La primera semana, noche a noche
Primera noche
La teoría se encuentra con la realidad
Se despertó llorando. Su padre intentó calmarlo, pero no había manera. Yo tomé el relevo y, al ver que no encontraba consuelo, le di el pecho durante poco tiempo antes de volver a dejarlo en la cuna. En el segundo despertar tomó un poco de bebida de avena y volvió a dormirse; en el tercero acabó de nuevo en el pecho.
Segunda noche
El mismo proceso, con un pequeño cambio
Fue parecida a la primera. En las dos ocasiones en las que le di el pecho lo hicimos en el sofá, sin alargar mucho la toma, y después volvió a la cuna para quedarse dormido.
Tercera noche
Papá toma el relevo
Cuando se despertó por primera vez, su padre se lo llevó directamente a dormir con él a otro lado. Yo escuchaba cómo lloraba, pero esta vez no fue como el primer día: su padre consiguió consolarlo y durmieron juntos.
Cuarta noche
Una mano fue suficiente
La primera vez que se despertó, su padre le dio la mano y volvió a quedarse dormido. El siguiente despertar llegó a las seis de la mañana y entonces sí le di el pecho.
Quinta noche
Menos llanto y ninguna toma
Hubo menos llanto y ninguna toma. Parecía que lo estábamos consiguiendo: Aritz alargaba más el sueño y pedía menos.
Sexta noche
Un primer sueño de cuatro horas
Se quedó dormido antes de lo habitual y aun así durmió cuatro horas seguidas. Después pidió pecho y probamos bebida de avena, paseos y caricias. Terminó tomando un poco de pecho y durmió hasta el día siguiente. No fue una noche perfecta, pero también formaba parte del proceso.
Sin pausas, pero sin prisas.
Cómo me siento durante el proceso
Es una sensación extraña. No siento pena porque ya no lo veo tan bebé —ahora tiene 19 meses— y durante el día mantenemos el pecho a demanda. A la vez siento alivio por cerrar poco a poco esta etapa. La hemos disfrutado mucho, pero necesito descansar mejor y mi espalda también lo agradecerá.
Aún no hemos conseguido un destete nocturno definitivo, pero las tomas se han reducido bastante y el sueño parece alargarse. Seguiremos acompañándolo hasta conseguirlo. Aritz lo está haciendo muy bien.

Desde el principio quisimos que este destete nocturno fuera lo más respetuoso posible y que nadie lo pasara mal. Hemos tenido suerte porque parece haber avanzado más rápido de lo que imaginábamos, pero todavía tenemos que ver cómo seguimos durante los próximos días. Esto es solo el inicio.

